Trucos de la alta cocina: Limpia sin esfuerzo el rallador sin dañar el estropajo o tus manos

En ocasiones una tarea tan simple como lavar los trastos puede convertirse en la más insoportable faena capaz de echar a perder el estropajo o lastimar tus manos por intentar conseguir dejarla libre de residuos.

El rallador es el ejemplo perfecto de un instrumento de cocina que sino se lava de inmediato, luego de utilizarlo para alimentos como el queso, han de quedar residuos en los orificios prácticamente imposibles de remover al menos con un estropajo, incluso si empleas agua caliente. 

Pero no hay de qué preocuparse, porque existen algunas excelentes opciones para dejar este utensilio como nuevo. 

Trucos para limpiar el rallador

Emplea un cepillo de dientes: Si, utiliza aquellos cepillos de dientes que estabas a punto de tirar, en especial aquellos con superficies complejas (piramidal o cilíndrica). Para conseguir una limpieza profunda considera emplearlo en la dirección contraria a las cuchillas, de esta manera será más efectivo. 

Lávalo de una buena vez: La verdadera dificultad para limpiar este utensilio llega cuando los residuos de los alimentos rallados se han secado, por esta razón deberás lavarlos cuanto antes y de preferencia con agua caliente.

Rallar pan duro o papas

Rallar papas o pan duro: En ocasiones ni el cepillo, ni el estropajo, ni tus manos o el agua caliente consiguen llegan a cada recoveco y orificio del rallador, para esas ocasiones toma una hogaza de pan duro y ralla por la parte que lo requiera y acto seguido vuelve a lavarlo.

Nota: Es importante por motivos de contaminación cruzada, o en su defecto para evitar encontrar residuos inesperados en tus preparaciones, que dejes secar bien el rallador y en última instancia que apuestes por tener dos; uno para los productos dulces y otro para los salados.

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