Los Simpson: aprende a preparar las clásicas y ricas rosquillas de Homero Simpson

¿A quién no le gusta la serie estadounidense "Los Simpson"? Desde la inteligente Lisa hasta el borracho Homero, todos los personajes tienen sus habilidades y la del padre de familia es comer rosquillas en el trabajo. Hoy te mostramos cómo prepararlas. ¡Son exquisitas!

Pasan los años y la serie estadounidense "Los Simpson" es una producción que mucha gente no se cansa de ver. Por ello, desde directodelpaladar.com, compartimos el homenaje a esta icónica familia amarilla con una receta deliciosa: las clásicas rosquillas de Homero Simpson. 

Poseen una textura más compacta y menos esponjosa, a diferencia de las donuts. Si bien son un poco laboriosas y requieren paciencia, sobre todo a la hora de freír, merece la pena cocinarlas y brindarselas a toda tu familia. Son perfectas para una merienda diferente. ¡Manos a la obra!

Cómo hacer las deliciosas rosquillas de Homero Simpson.

Ingredientes (Para 10 unidades)

Procedimiento:

  1. Pelamos la mitad de la naranja. La ponemos en un cacito junto con la leche y llevamos a ebullición. Inmediatamente después, retiramos el cacito del fuego y dejamos enfriar antes de continuar usándola.
  2. Mientras tanto, tamizamos la harina sobre una superficie de trabajo limpia. Le agregamos el azúcar, una pizca de sal, la mantequilla y el impulsor. Mezclamos y hacemos un hueco en el centro. Añadimos el huevo y la leche atemperada, previamente pasada por un colador. Mezclamos y amasamos hasta obtener una masa homogénea, lisa y satinada.
  3. Si notáramos que la masa queda pegajosa, agregamos más harina y amasamos hasta incorporar al resto de la masa. Siempre en pequeñas cantidades para no pasarnos y evitar que nos quede demasiado seca, porque esto arruinaría la textura de nuestras rosquillas.
  4. Cuando la masa esté lista, la boleamos, cubrimos con papel transparente y dejamos que repose por espacio de 45 minutos dentro de la nevera. Mientras tanto, cortamos cuadrados de papel sulfurizado de unos 9x9 cm o del tamaño que queramos hacer nuestras rosquillas. Si las queremos pequeñas, con cortar 10 tendremos suficiente. Si los hacemos grandes, cortamos ocho.
  5. Transcurrido el tiempo de reposo de la masa, la sacamos de la nevera y la dividimos en 8-10 porciones iguales. Boleamos cada porción, aplastamos sobre los cuadrados de papel y hacemos un agujero en el centro. Cortamos los bordes con un cortapastas del diámetro deseado y la parte interior con otro más pequeño. Retiramos los sobrantes, podemos utilizarlos para formar más rosquillas.
  6. Calentamos abundante aceite en una sartén y freímos las rosquillas a fuego suave junto con el papel. Notaremos cómo se hinchan al contacto con el calor y adquieren su característica forma. Cuando la parte inferior se haya dorado, volteamos y colocamos las rosquillas nuevamente sobre el papel para que se cuezan por el otro lado.
  7. Retiramos del fuego y escurrimos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Repetimos la operación tantas veces como sea necesario, cuidando siempre de controlar bien la temperatura del aceite para que no se quemen por fuera y queden crudas por dentro.
  8. Cuando las rosquillas estén frías, preparamos el glaseado. Mezclamos el azúcar con el agua. Usamos sólo la mitad y vamos añadiendo poco a poco para ajustar el espesor y que no quede demasiado líquida. Agregamos una pequeña cantidad de colorante (con la punta de un palillo será suficiente) y removemos.
  9. Colocamos las rosquillas sobre una rejilla metálica, protegiendo la superficie con papel absorbente, y cubrimos cada una de ellas con el glaseado rosa, ayudándonos de una cuchara. Espolvoreamos con virutas de colores y dejamos secar antes de servir.
Las clásicas rosquillas de Homero Simpson.

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