Investigación vincula la instrucción académica con la buena alimentación

El estudio indica que un grado de instrucción mayor permite que las personas, sin importar su extracto social, tengan una mejor alimentación.

Los grupos sociales que se encuentran al fondo de los niveles socio-económicos, tienden a tener una alimentación menos favorecedora para el cuerpo, aunque esto no esté del todo ligado a sus posibilidades económicas.

Investigadores de la Universidad de Leeds en conjunto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), han publicado en “PLOS ONE” un estudio que aborda un tema de vital importancia para el mundo entero.

Los datos fueron recabados de 27.334 personas de 12 países con bajos ingresos del continente europeo, en dónde se pudo observar que mientras mayor era el grado de instrucción académica, mejoraba la ingesta de alimentos ligados al bienestar, destacando aquellos alimentos ricos en hierro y folatototal.

En Europa las enfermedades no transmisibles son una de las primeras causas de muerte, entre ellas podemos encontrar las que están relacionadas con el sobrepeso y la obesidad, que paulatinamente van sumando víctimas que empiezan a presentar deterioro por causa de la mala alimentación.

59% de la población de Europa tiene obesidad o sobrepeso, lo cual compromete el bienestar de más de la mitad de los ciudadanos que hacen vida allí.

Holly Rippin, doctora que encabeza el estudio señala que los datos "muestran que el ingreso nacional y la calidad de la dieta parecen estar vinculados, y la educación podría proteger contra algunos de los efectos negativos a largo plazo de la mala nutrición en la salud de la población".

Rippin destacó la importancia de abordar la los problemas educativos como parte de una política que permita mejorar la calidad de la salud en los países consultados.

"Las estrategias de apoyo a la educación en grupos de educación inferior y en países de bajos ingresos podrían ser efectivas para mejorar la nutrición, particularmente en grupos desfavorecidos", indicó.

Por su parte, la coautora del estudio Janet Cade, profesora de epidemiología nutricional y salud pública en Leeds, espera que las naciones involucradas en el trabajo de investigación desarrollen y planifiquen formas de impulsar el desarrollo académico de la población, para así mejorar las condiciones de salud de los países y sus habitantes.

Este tema resulta de vital importancia para luchar en contra de la mala alimentación global que día a día cobra más vidas, una situación que preocupa a la comunidad médica que ha sido testigo de un alza en la obesidad en niños en todo el mundo.

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